jueves, 31 de enero de 2008
miércoles, 9 de enero de 2008
Zanks
Hola mis queridos lectores y Feliz Año 2008, estamos iniciando un nuevo año aquí en la costa de Acapulco ya en los últimos meses para estar de regreso a Chilangolandia y empezar una nueva travesía en un país donde casi nadie quiere a su presidente.
En fin, eso será material para otra anécdota. Iniciamos…
El mes de Diciembre siempre es grato para todas aquellas almas las cuales esperan salir de la rutina en que están envueltos en sus trabajos ya que es en este mes en donde se hace el famosísimo “Intercambio” de regalos en la oficina o algún restaurante cerca el cual es seleccionado sin importar si se ve bien como los que están en Presidente Masarik o como cualquier Burlesque de la Merced. El chiste es verse todos juntos y pasarla bien.
La empresa constructora en la que labora mi gran sombra no estuvo exenta de dichas festividades paganas las cuales casi siempre son organizadas por el comité femenino de Recursos Humanos (clásico).
No tengo mucho que contar del desayuno, simplemente nos reunimos todos los que siempre nos comunicamos por radio con alarmas y miles de PTT y cuando existen problemas en las obras o para pasar el rato cuando estamos aburridos. Ligeramente casi nunca nos vemos las caras y menos en un lunes tan temprano.
Paso todo velozmente. Llegamos, nos sentamos, desayunamos y a repartir los regalos que no debieron de exceder los $300. Inicia como es de costumbre La Secretaria que según se pregona “Es la mano Santa de la Oficina”, el muy mencionado “!Que lo abra, que lo abra!” o “!Que se lo ponga, que se lo ponga!” se dejo escuchar a cada mendigo rato.
El Apestosísimo “Roperazo” salio a medio intercambio después de que otro Colega regalara un “Piojazo”. El sórdido aplauso del regalo para el Patrón siempre es bien emitido por todos nosotros quien recibe un regalo de mas del 250% del la inversión inicial.
No paso rato en el que después de la alharaca el Monarca de la oficina Se levante y de las gracias al Rey de Reyes que nos miraba desde el cielo por el pan brindado en todo el pasado Año. Después de una ovación arrolladora, pregunto si alguno de nosotros quería agradecer también. Uno que otro aventado se levanto y dijo buenas cosas y otros sandeces no muy plausibles.
Me vi muy suato al no poder levantarme de mi silla y poder agradecer a quienes en verdad debiera por el temor a decir cosas fuera de lugar (pendejadas pa’ pronto). Lejos de ser escuchado, todos terminamos la reunión y nos regresamos a nuestros puestos de batalla repartidos unos en la Ciudad de México y otros por la Republica Mexicana.
¿Que tanto podía ser recordado si me levantaba en ese momento y soltar lo que en mi ronco pecho tenia?. Bueno, pues voy a aprovechar el infinito espacio de mi Blog para desgañotarme y pasar a la posteridad.
Gracias a mis compañeros de Carrera que se encuentran en la Foto mostrada en un fin de semana de Billar lejos de trabajo y el sol abrasador que nos conoce toda la semana. Risas y anécdotas se dejan escuchar mientras la primera hora corre sin que podamos meter una sola bola de billar en las buchacas de la mesa cubierta de esa franela verde con pelillos. La noche se hace corta y como vampiros salimos al London Blue a beber Chelas y Piñas coladas con muchas carcajadas como Alimento.
Agradecido por la ayuda brindada y por llamarme e invitarme a trabajar con ustedes.
De izquierda a Derecha
Gracias Ing. Alfredo por regalarme un boleto para la Graduación de la Licenciatura en aquellos tiempos en los que no tenia ni sitio para caerme muerto. Ser un buen amigo y un excelente tutor en mis inicios vagos de las estructuras metálicas al norte del país.
Gracias Ing. Omar por que nuestra amistad es ahora más sólida después de que “Matamos Hidráulica” para ir al concierto de Patolli el cual fue un fiasco por nuestra culpa. Y pensar que al inicia no nos podíamos ni ver las caras.
Gracias Ing. Wilbert por ser quien me dio el patín de la buena suerte al ser el primero en visitarlo en obra. Ser un buen amigo desde que nuestros cerebros se sintonizaron hasta noveno semestre cuando pensamos lo mismo pero con otras palabras cuando el “Roro quería su diploma”.
Gracias Amigos por estar ahí y apoyarme en las buenas y en las malas, en las obras y en el billar, en los PTR con la “Constructora” y en los “Tubos” también con “La Constructora”. ¡CAMARA BOMBOOON!
En fin, eso será material para otra anécdota. Iniciamos…
El mes de Diciembre siempre es grato para todas aquellas almas las cuales esperan salir de la rutina en que están envueltos en sus trabajos ya que es en este mes en donde se hace el famosísimo “Intercambio” de regalos en la oficina o algún restaurante cerca el cual es seleccionado sin importar si se ve bien como los que están en Presidente Masarik o como cualquier Burlesque de la Merced. El chiste es verse todos juntos y pasarla bien.
La empresa constructora en la que labora mi gran sombra no estuvo exenta de dichas festividades paganas las cuales casi siempre son organizadas por el comité femenino de Recursos Humanos (clásico).
No tengo mucho que contar del desayuno, simplemente nos reunimos todos los que siempre nos comunicamos por radio con alarmas y miles de PTT y cuando existen problemas en las obras o para pasar el rato cuando estamos aburridos. Ligeramente casi nunca nos vemos las caras y menos en un lunes tan temprano.
Paso todo velozmente. Llegamos, nos sentamos, desayunamos y a repartir los regalos que no debieron de exceder los $300. Inicia como es de costumbre La Secretaria que según se pregona “Es la mano Santa de la Oficina”, el muy mencionado “!Que lo abra, que lo abra!” o “!Que se lo ponga, que se lo ponga!” se dejo escuchar a cada mendigo rato.
El Apestosísimo “Roperazo” salio a medio intercambio después de que otro Colega regalara un “Piojazo”. El sórdido aplauso del regalo para el Patrón siempre es bien emitido por todos nosotros quien recibe un regalo de mas del 250% del la inversión inicial.
No paso rato en el que después de la alharaca el Monarca de la oficina Se levante y de las gracias al Rey de Reyes que nos miraba desde el cielo por el pan brindado en todo el pasado Año. Después de una ovación arrolladora, pregunto si alguno de nosotros quería agradecer también. Uno que otro aventado se levanto y dijo buenas cosas y otros sandeces no muy plausibles.
Me vi muy suato al no poder levantarme de mi silla y poder agradecer a quienes en verdad debiera por el temor a decir cosas fuera de lugar (pendejadas pa’ pronto). Lejos de ser escuchado, todos terminamos la reunión y nos regresamos a nuestros puestos de batalla repartidos unos en la Ciudad de México y otros por la Republica Mexicana.
¿Que tanto podía ser recordado si me levantaba en ese momento y soltar lo que en mi ronco pecho tenia?. Bueno, pues voy a aprovechar el infinito espacio de mi Blog para desgañotarme y pasar a la posteridad.
Gracias a mis compañeros de Carrera que se encuentran en la Foto mostrada en un fin de semana de Billar lejos de trabajo y el sol abrasador que nos conoce toda la semana. Risas y anécdotas se dejan escuchar mientras la primera hora corre sin que podamos meter una sola bola de billar en las buchacas de la mesa cubierta de esa franela verde con pelillos. La noche se hace corta y como vampiros salimos al London Blue a beber Chelas y Piñas coladas con muchas carcajadas como Alimento.
Agradecido por la ayuda brindada y por llamarme e invitarme a trabajar con ustedes.
De izquierda a Derecha
Gracias Ing. Alfredo por regalarme un boleto para la Graduación de la Licenciatura en aquellos tiempos en los que no tenia ni sitio para caerme muerto. Ser un buen amigo y un excelente tutor en mis inicios vagos de las estructuras metálicas al norte del país.
Gracias Ing. Omar por que nuestra amistad es ahora más sólida después de que “Matamos Hidráulica” para ir al concierto de Patolli el cual fue un fiasco por nuestra culpa. Y pensar que al inicia no nos podíamos ni ver las caras.
Gracias Ing. Wilbert por ser quien me dio el patín de la buena suerte al ser el primero en visitarlo en obra. Ser un buen amigo desde que nuestros cerebros se sintonizaron hasta noveno semestre cuando pensamos lo mismo pero con otras palabras cuando el “Roro quería su diploma”.
Gracias Amigos por estar ahí y apoyarme en las buenas y en las malas, en las obras y en el billar, en los PTR con la “Constructora” y en los “Tubos” también con “La Constructora”. ¡CAMARA BOMBOOON!
Gracias por hacerme una persona sana y de bien.
Sin más ni más mis queridos Lectores, nos vemos la próxima semana la cual estará llena de maldad por las travesuras y perversidades que hice en mi época de Estudiante Porril Politécnico.
Me despido mis queridos amigos agradeciendo sus comentarios y sugerencias, quejas y lamentaciones en este su Blog y ¡Se acabo, Tan Tan, fírmale!
Me despido mis queridos amigos agradeciendo sus comentarios y sugerencias, quejas y lamentaciones en este su Blog y ¡Se acabo, Tan Tan, fírmale!
jueves, 20 de diciembre de 2007
La Sultana

Hola Lectores ¿que dicen las fiestas decembrinas?
Daremos inicio a una vivencia la cual solamente narro en persona y cuando esta cerca de mi el Ing. Alfredo Gómez, amigo de inicios de carrera y ahora compañero de trabajo. La situación que narro es un tanto sorprendente y lo hago en vivo ya que muchas veces la gente incrédula de mi historia me cree si y solo cuando mi cuate asienta la cabeza a todo lo que digo confirmando su veracidad. Ya que de contarla yo mismo de una manera solitaria, siempre me salen con un: ¡¡NO MAMES!!. Así pues, me atreveré a mencionar lo que mi colega y yo vivimos cuando trabajábamos en la Sultana del Norte.
Eran mediados del 2005, (en si, esta es una continuación de una narración que puse en el Blog con el nombre de Homero). Me quede en ¿que?... a si, eran mediados del 2005, y trabajábamos en el montaje de la estructura metálica del Palacio de Hierro Monterrey. Dicha estructura metálica en resumen, se concentraba en las cuatro fachadas y en la zona superior de la tienda.
Los cuatro frentes de la tienda (fachadas), estaban engalanados por unos triángulos de vil acero (diseñados por MI-kos) y tenían una altura de 27 metros. En total había casi 100 armaduras de estas forrando las 4 fachadas del Palacio de Hierro en su totalidad las cuales sostienen vidrios de tremendo espesor que sirven como pantalla y cambian de colores por las noches o por las temporadas de la tienda.
Visita la siguiente dirección antes de continuar leyendo para que se entiendas mejor mi explicación amigo lector:
http://www.youtube.com/watch?v=nQrRSZFVMeo
Ok, basta de publicidad y de descripciones técnicas ingeniériles metalúrgicas, iniciemos con el desmoche.
Era un Miércoles (increíble), llegábamos a la obra todos crudos con la sangre llena hasta el tope de Triglicéridos por tomar tanta cerveza y comer tanta carne roja, costillas verdaderamente enormes y de exquisito sabor que apuesto a que ni Pedro Picapiedra saboreo tanto.
La Cruda realidad me obligaba a seguir trabajando y era la azotea de la tienda la cual me iba a recibir. El Sol inclemente que cae en la Sultana del Norte a la par con el vil calor producido por los obreros que estaban echando el chapopote para impermeabilizar toda la azotea, era demasiado sofocante. Pero ni modo, ese era mi frente de trabajo y tenia que ir a cumplir. A mi cargo estaba el diseño de varios soportes para aires acondicionados, 10 en total y subir y bajar a cada rato los 27 metros de altura del palacio de hierro eran literalmente una verdadera joda.
Paso la mañana del miércoles sin ningún acontecimiento, solamente se dejaba sentir la apuración por la supervisión de la obra ante mi persona para que entregáramos a como pudiésemos los viles soportes para el aire acondicionado. Estaba hecho un camote y sudaba como perro. Me detuve a medio día pensando en por que hacia tanto PINCHE CALOR. Yo crudo en pleno día cerca de los 40 grados Centigrados. Sudaba como perro todos los cartones de Chela que bebi en el Bar “El Jefe de Jefes” que me daba diversión a lo grande. Ese era para mi mi Palacio de Viejas (de Hierro perdón). Ni pex, mi descanso solamente duro menos de 3 minutos ya que me estaban voceando por el radio. Dichos Radios de onda corta, los habíamos comprado y se repartieron entre los obreros de la obra así como entre el cuerpo técnico. Ingenieros y Maestros podíamos estar en comunicación por la frecuencia 7 para que no hubiera fallo.
“Ingeniero Men, Ingeniero Men, necesito que suba a ver si tiene el material suficiente para seguir trabajando”, así abruptamente termino mi descanso al tener que subir a la azotea por las escaleras hechizas de andamios.
Mi Weba fue tanta, que le llame a mi amigo colega Alfredo por la radio el cual debería de estar en la azotea y me podía hacer el favor de hacer lo que yo no quería hacer. “Alfredo, Alfredo me copias” Yo. “Si ¿que paso?” El. “¿Estas en la azotea?” Yo. “Nel” El.
Demonios, a fuerza tenia que subir y ni pex. A la mitad de los 27 metros de altura y con medio hígado de fuera por el exceso de alcohol en la sangre, levante la mirada y vi que se nublaba de pronto. “¡A chinga! ¿Ira a llover?” Pensé, y con uno de mis dedos tape el brillo del Señor Sol. Una columna de humo negro estaba emergiendo de la azotea y comenzaba por ensancharse.
Tome mi radio y comencé a escuchar las frecuencias inmediatas las cuales no dejaban de repetir “FUEGO”, regrese a mi frecuencia y le llame a mi colega “¡ALFREDOOOO, ALFREDOOOO!” Yo. “¿QUEEEEEE?” El. “Se esta quemando algo en la azotea” Yo. “¡QUEEEE! El.
No pudiendo evitar mi morbo por subir a ver lo que pasaba, deje de escuchar el radio y hasta la peda se me bajo. Ya en la azotea, muchos trabajadores veían como las llamas consumían las Unidades Manejadoras de Aire. Incrédulamente pretendían apagar el incendio de un elemento tan grande como un auto con cubetadas de agua.
El jefe de los Supervisores, me dio una instrucción con Cocowash: “¡Milton, tu que todo lo puedes hacer, tráete unos extinguidotes Rápido!” Supervisor. “SI” Yo.
De inmediato y cargando toda la esperanza en apagar el incendio, me fui directo a las escaleras de servicio y fui bajando rápidamente mi ser cuando me pare a medio camino para tomar un respiro libre de humo. Entre mi descanso, escuche que alguien subía, y asomando mi gran cabeza pude distinguir alguien de traje amarillo. Mi chismoso ser se dilato a esperar hasta que pasara dicha persona y mi sorpresa fue tal al ver un Bombero de unos 2 metros de alto, forrado en traje Amarillo, con mascara de Oxigeno y casco protector. “Whata Fuck, me van a quitar el crédito” pensé. Así que baje aun mas rápido para llegar por los extintores.
Ya en la bodega, conté el chisme a unos cuantos que estaban encerrados trabajando y como pude saque los apaga fuegos. Uno en cada mano y subí como un gran Héroe por las escaleras de servicio así como baje.
Se me hacia raro tanta adrenalina cuando llegue a la azotea. Baje los extintores que para mi pinche colmo ya estaban vacíos. Como un perro con la cola entre las patas, le fui dando vuelta a la gente que se encontraba como Indios en una fogata bailando la danza de la lluvia y me escondí a mirar el espectáculo.
De lejos, vi como el Bombero trepaba a un lugar mas alto en la azotea y realizo señas en dialogo Bomberezco o Bomberonil (como sea), a sus colegas que estaban en el camionzote de bomberos abajo en la avenida y una multitud enorme al pie de este disfrutando de la enorme columna de humo que salía del Palacio de Hierro próximo a su inauguración.
“¡¿Que chingados les dirá?!” me pregunte y no fue sino hasta que vi como el bombero paso su dedo pulgar por su cuello cuando me percate que les decía a sus colegas que ya no se podía hacer nada “Ya valió”. _Y si, el fuego termino de consumir la Unidad Manejadora de Aire que estaba nuevecita y recién desempaquetada.
Ya sin mucha lumbre todos los espectadores de la azotea dejamos ir nuestra atención sobre las acciones del bombero quien estaba dispuesto a bajar. “¡Que carbón!” pensé en gran medida cuando comenzó el Bombero a caminar un tramo de 6 metros de longitud, 15 centímetros de ancho y a 27 metros de altura por una de las tantas 100 armaduras que apuntaban hacia fuera de la azotea del Palacio de Hierro.
“¡Miren, se va a bajar!” gritaban las pocas regiomontanas ahogadas en sus jugos de lujuria y que admiraban a ese Gran Bombero que llego tarde al incendio. Cuando el Bombero termino de caminar los 6 metros de largo de la viga y llego a la punta de esta vio toda la audiencia que tenia tanto en la azotea como abajo cerca de su camión.
Se quedo en silencio todo y francamente escuche silbar el aire ante una sordina atónita (con el fondo del cerro de la Silla, muy peliculesco). Ya en la punta, se dio la vuelta para darle la espala a la multitud que lo esperaba en la zona de estacionamiento, abajo a 27 metros y vimos todos los que nos encontrábamos en la azotea que se iba a quitar el casco y la mascara anti-gases.
En cámara lenta, (lo recuerdo muy bien), vimos como inclino su cabeza hacia atrás y cuando se quito su casco, se desparramo un cabellera rizada y esponjosamente roja de su cabeza. Al retomar de nuevo su cabeza la posición inicial, vimos el rostro de una encantadora Pelirroja de tez clara bañada en pecas y envuelta en un traje de Bombero como en nuestros sueños mas sublimes.
Dicha Bombera, pego un pequeño brinco desde la punta de la viga y entre sus manos y pies, se abrazo de un poste de la armadura triangular y se deslizo hacia abajo abriendo y cerrando manos y pies para regular su velocidad.
Yo desde la azotea, pude visar como todos los obreros se quedaban perplejos al ver como venia bajando desde el cielo una mujer Bombero de alturas inimaginables y belleza incomparable. Muchos sacaron su celular y grabaron ese bello momento.
Al tocar la mujer Bombero el suelo, un estrepitoso aplauso y gritos de ovación se dejaron escuchar por todos aquellos que presenciaron el Tubo de un Table Dance más alto y espectacular como nunca antes.
Sonó mi radio y escuche “¡Meen, dime que viste esooo!” Alfredo, “Hasta el ultimo momento canijo” Yo. Mi colega Alfredo quien disfruto del espectáculo abajo cerca del camión, me menciona que toda la gente se abrió paso ante tal Ángel Apaga Incendios y lo despidieron con aplausos y pañuelos en mano cual vil Titanic saliendo en su primer y ultimo viaje.
Ya después en los cortos meses que quedo de la obra, los nuevos trabajadores que llegaban a terminar los detalles del Palacio de Hierro, escuchaban esta historia y poco a poco se fue haciendo una leyenda.
Me despido mis queridos amigos agradeciendo sus comentarios y sugerencias, quejas y lamentaciones en este su Blog. Un poco convaleciente por una gripa acapulqueña, me despido hasta la próxima semana y ¡Se acabo, Tan Tan, fírmale!
Daremos inicio a una vivencia la cual solamente narro en persona y cuando esta cerca de mi el Ing. Alfredo Gómez, amigo de inicios de carrera y ahora compañero de trabajo. La situación que narro es un tanto sorprendente y lo hago en vivo ya que muchas veces la gente incrédula de mi historia me cree si y solo cuando mi cuate asienta la cabeza a todo lo que digo confirmando su veracidad. Ya que de contarla yo mismo de una manera solitaria, siempre me salen con un: ¡¡NO MAMES!!. Así pues, me atreveré a mencionar lo que mi colega y yo vivimos cuando trabajábamos en la Sultana del Norte.
Eran mediados del 2005, (en si, esta es una continuación de una narración que puse en el Blog con el nombre de Homero). Me quede en ¿que?... a si, eran mediados del 2005, y trabajábamos en el montaje de la estructura metálica del Palacio de Hierro Monterrey. Dicha estructura metálica en resumen, se concentraba en las cuatro fachadas y en la zona superior de la tienda.
Los cuatro frentes de la tienda (fachadas), estaban engalanados por unos triángulos de vil acero (diseñados por MI-kos) y tenían una altura de 27 metros. En total había casi 100 armaduras de estas forrando las 4 fachadas del Palacio de Hierro en su totalidad las cuales sostienen vidrios de tremendo espesor que sirven como pantalla y cambian de colores por las noches o por las temporadas de la tienda.
Visita la siguiente dirección antes de continuar leyendo para que se entiendas mejor mi explicación amigo lector:
http://www.youtube.com/watch?v=nQrRSZFVMeo
Ok, basta de publicidad y de descripciones técnicas ingeniériles metalúrgicas, iniciemos con el desmoche.
Era un Miércoles (increíble), llegábamos a la obra todos crudos con la sangre llena hasta el tope de Triglicéridos por tomar tanta cerveza y comer tanta carne roja, costillas verdaderamente enormes y de exquisito sabor que apuesto a que ni Pedro Picapiedra saboreo tanto.
La Cruda realidad me obligaba a seguir trabajando y era la azotea de la tienda la cual me iba a recibir. El Sol inclemente que cae en la Sultana del Norte a la par con el vil calor producido por los obreros que estaban echando el chapopote para impermeabilizar toda la azotea, era demasiado sofocante. Pero ni modo, ese era mi frente de trabajo y tenia que ir a cumplir. A mi cargo estaba el diseño de varios soportes para aires acondicionados, 10 en total y subir y bajar a cada rato los 27 metros de altura del palacio de hierro eran literalmente una verdadera joda.
Paso la mañana del miércoles sin ningún acontecimiento, solamente se dejaba sentir la apuración por la supervisión de la obra ante mi persona para que entregáramos a como pudiésemos los viles soportes para el aire acondicionado. Estaba hecho un camote y sudaba como perro. Me detuve a medio día pensando en por que hacia tanto PINCHE CALOR. Yo crudo en pleno día cerca de los 40 grados Centigrados. Sudaba como perro todos los cartones de Chela que bebi en el Bar “El Jefe de Jefes” que me daba diversión a lo grande. Ese era para mi mi Palacio de Viejas (de Hierro perdón). Ni pex, mi descanso solamente duro menos de 3 minutos ya que me estaban voceando por el radio. Dichos Radios de onda corta, los habíamos comprado y se repartieron entre los obreros de la obra así como entre el cuerpo técnico. Ingenieros y Maestros podíamos estar en comunicación por la frecuencia 7 para que no hubiera fallo.
“Ingeniero Men, Ingeniero Men, necesito que suba a ver si tiene el material suficiente para seguir trabajando”, así abruptamente termino mi descanso al tener que subir a la azotea por las escaleras hechizas de andamios.
Mi Weba fue tanta, que le llame a mi amigo colega Alfredo por la radio el cual debería de estar en la azotea y me podía hacer el favor de hacer lo que yo no quería hacer. “Alfredo, Alfredo me copias” Yo. “Si ¿que paso?” El. “¿Estas en la azotea?” Yo. “Nel” El.
Demonios, a fuerza tenia que subir y ni pex. A la mitad de los 27 metros de altura y con medio hígado de fuera por el exceso de alcohol en la sangre, levante la mirada y vi que se nublaba de pronto. “¡A chinga! ¿Ira a llover?” Pensé, y con uno de mis dedos tape el brillo del Señor Sol. Una columna de humo negro estaba emergiendo de la azotea y comenzaba por ensancharse.
Tome mi radio y comencé a escuchar las frecuencias inmediatas las cuales no dejaban de repetir “FUEGO”, regrese a mi frecuencia y le llame a mi colega “¡ALFREDOOOO, ALFREDOOOO!” Yo. “¿QUEEEEEE?” El. “Se esta quemando algo en la azotea” Yo. “¡QUEEEE! El.
No pudiendo evitar mi morbo por subir a ver lo que pasaba, deje de escuchar el radio y hasta la peda se me bajo. Ya en la azotea, muchos trabajadores veían como las llamas consumían las Unidades Manejadoras de Aire. Incrédulamente pretendían apagar el incendio de un elemento tan grande como un auto con cubetadas de agua.
El jefe de los Supervisores, me dio una instrucción con Cocowash: “¡Milton, tu que todo lo puedes hacer, tráete unos extinguidotes Rápido!” Supervisor. “SI” Yo.
De inmediato y cargando toda la esperanza en apagar el incendio, me fui directo a las escaleras de servicio y fui bajando rápidamente mi ser cuando me pare a medio camino para tomar un respiro libre de humo. Entre mi descanso, escuche que alguien subía, y asomando mi gran cabeza pude distinguir alguien de traje amarillo. Mi chismoso ser se dilato a esperar hasta que pasara dicha persona y mi sorpresa fue tal al ver un Bombero de unos 2 metros de alto, forrado en traje Amarillo, con mascara de Oxigeno y casco protector. “Whata Fuck, me van a quitar el crédito” pensé. Así que baje aun mas rápido para llegar por los extintores.
Ya en la bodega, conté el chisme a unos cuantos que estaban encerrados trabajando y como pude saque los apaga fuegos. Uno en cada mano y subí como un gran Héroe por las escaleras de servicio así como baje.
Se me hacia raro tanta adrenalina cuando llegue a la azotea. Baje los extintores que para mi pinche colmo ya estaban vacíos. Como un perro con la cola entre las patas, le fui dando vuelta a la gente que se encontraba como Indios en una fogata bailando la danza de la lluvia y me escondí a mirar el espectáculo.
De lejos, vi como el Bombero trepaba a un lugar mas alto en la azotea y realizo señas en dialogo Bomberezco o Bomberonil (como sea), a sus colegas que estaban en el camionzote de bomberos abajo en la avenida y una multitud enorme al pie de este disfrutando de la enorme columna de humo que salía del Palacio de Hierro próximo a su inauguración.
“¡¿Que chingados les dirá?!” me pregunte y no fue sino hasta que vi como el bombero paso su dedo pulgar por su cuello cuando me percate que les decía a sus colegas que ya no se podía hacer nada “Ya valió”. _Y si, el fuego termino de consumir la Unidad Manejadora de Aire que estaba nuevecita y recién desempaquetada.
Ya sin mucha lumbre todos los espectadores de la azotea dejamos ir nuestra atención sobre las acciones del bombero quien estaba dispuesto a bajar. “¡Que carbón!” pensé en gran medida cuando comenzó el Bombero a caminar un tramo de 6 metros de longitud, 15 centímetros de ancho y a 27 metros de altura por una de las tantas 100 armaduras que apuntaban hacia fuera de la azotea del Palacio de Hierro.
“¡Miren, se va a bajar!” gritaban las pocas regiomontanas ahogadas en sus jugos de lujuria y que admiraban a ese Gran Bombero que llego tarde al incendio. Cuando el Bombero termino de caminar los 6 metros de largo de la viga y llego a la punta de esta vio toda la audiencia que tenia tanto en la azotea como abajo cerca de su camión.
Se quedo en silencio todo y francamente escuche silbar el aire ante una sordina atónita (con el fondo del cerro de la Silla, muy peliculesco). Ya en la punta, se dio la vuelta para darle la espala a la multitud que lo esperaba en la zona de estacionamiento, abajo a 27 metros y vimos todos los que nos encontrábamos en la azotea que se iba a quitar el casco y la mascara anti-gases.
En cámara lenta, (lo recuerdo muy bien), vimos como inclino su cabeza hacia atrás y cuando se quito su casco, se desparramo un cabellera rizada y esponjosamente roja de su cabeza. Al retomar de nuevo su cabeza la posición inicial, vimos el rostro de una encantadora Pelirroja de tez clara bañada en pecas y envuelta en un traje de Bombero como en nuestros sueños mas sublimes.
Dicha Bombera, pego un pequeño brinco desde la punta de la viga y entre sus manos y pies, se abrazo de un poste de la armadura triangular y se deslizo hacia abajo abriendo y cerrando manos y pies para regular su velocidad.
Yo desde la azotea, pude visar como todos los obreros se quedaban perplejos al ver como venia bajando desde el cielo una mujer Bombero de alturas inimaginables y belleza incomparable. Muchos sacaron su celular y grabaron ese bello momento.
Al tocar la mujer Bombero el suelo, un estrepitoso aplauso y gritos de ovación se dejaron escuchar por todos aquellos que presenciaron el Tubo de un Table Dance más alto y espectacular como nunca antes.
Sonó mi radio y escuche “¡Meen, dime que viste esooo!” Alfredo, “Hasta el ultimo momento canijo” Yo. Mi colega Alfredo quien disfruto del espectáculo abajo cerca del camión, me menciona que toda la gente se abrió paso ante tal Ángel Apaga Incendios y lo despidieron con aplausos y pañuelos en mano cual vil Titanic saliendo en su primer y ultimo viaje.
Ya después en los cortos meses que quedo de la obra, los nuevos trabajadores que llegaban a terminar los detalles del Palacio de Hierro, escuchaban esta historia y poco a poco se fue haciendo una leyenda.
Me despido mis queridos amigos agradeciendo sus comentarios y sugerencias, quejas y lamentaciones en este su Blog. Un poco convaleciente por una gripa acapulqueña, me despido hasta la próxima semana y ¡Se acabo, Tan Tan, fírmale!
viernes, 7 de diciembre de 2007
¡RUN FORREST! ¡RUN!
¡Hola Lectores!, siento haberlos dejado, pero andaba con un buen de chamba. Volveré a escribir mas seguido y que empiece la pachanga. Esta ocasión, el relato no será tan pikoso como los anteriores, mis respetos se merece lo que a continuación voy a compartir con ustedes.
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No cabe duda que llegamos a conocer los logros de las personas cuando pasan de una forma de vivir finita permitida por Dios, a una vida infinita a lado de Él.
Trabajando aquí en Acapulco, encerrado entre acero y concreto para simplemente trabajar sobre reloj, hace que el tiempo pase de una manera muy rápida y silenciosa. El pasado mes de Septiembre el llamado prematuro del cielo le llego a uno de mis tíos mas queridos y sorprendió a todos mis familiares y a otras muchas personas más.
Siendo mi tío Salvador UNO de entre los 16 descendientes de mis Abuelos Maternos, tengo recuerdos muy vagos de el en sus inicios pero demasiado substanciosos como para dejar de mencionarlos. Siempre que llegaba a ver a mi tío desde mi temprana infancia, el singular sinónimo de “Trabajo” lo llevaba tatuado en su alma ya que si no estaba haciendo albañilería, estaba haciendo carpintería o algún trabajo de oficio a fin.
Me gusta recordar la relación que nos encontraba a cada uno de sus sobrinos con amigos de Él de décadas atrás en su adolescencia. “El Pallin” era mi sobrenombre entre otros tantos que tenia para mi parentela. Su forma de hablar y su singular manera de contar las bromas que hacia de chico, me animaron a admirar su forma de ser cada ocasión que iba a la casa de mi familia o algún familiar a hacer trabajos de carpintería.
En el álbum fotográfico del hogar de mis Pa’s, están depositados en dos cajas de galletas, al menos 200 fotos familiares de diferentes tamaños y épocas en las cuales siempre recuerdo a mi tío con Gorra y Bonachón. No fue sino hasta que a mis 17 años, bobeando sin nada que hacer entre tantas fotos, descubrí una de Él saliendo del fondo de un depósito de agua luciendo un torso de proporciones demasiado increíbles para ser ciertas. Sin saber quien era, fui a indagar con mi Madre quien me dio las señas particulares de mi tío para con su ejercicio. Mi Madre comenta que mi Tío desde joven, a pesar de estar escasos de dinero (desde que mis abuelos se casaron), acondicionaba botes con cemento y barras a manera de pesas para hacer ejercicio en sus tiempos libres. Lagartijas, Barras y levantamiento de “Petates” hechos rollo, era lo que mantenía a mi tío en condiciones optimas de salud en su juventud (lo de los Petates no es broma, Él mismo me lo comento en vida).
Después de gozar de increíble vigor, mi tío se refugio en algunas botellas las cuales le apartaron del buena camino de la Salud. Yo ignoro francamente cuanto tiempo duro esto en Él, pero hasta que un malestar corporal le apareció y le llevo al hospital, fue como le hizo ver la vida de otra manera.
El diagnostico alarmante de un Doctor durante su estancia en el hospital por culpa de las botellas fue como hizo reaccionar a mi tío sobre su convalecencia. “O deja de tomar o se Muere” le dijo el Doctor. La oportunidad de tener una ocasión más una vida saludable no la dejo escapar.
Dedicado a olvidar las botellas y agradecido con el cielo por una segunda oportunidad de vida, lo llevo a tener una forma mas dedicada de pensar sobre la existencia y adopto un parque ecológico para sus propósitos de agradecimiento.
Un vaso de agua localizado en la zona de Tlanepantla fue su refugio para renovar su forma de vida ya que adopto los 3.5 kilómetros aproximados de perímetro del Vaso como pista de carrera. Lo acondiciono con arbolitos que el mismo regaba y mucha gente tomo su iniciativa como ejemplo a seguir.
Iniciando tempranamente sus días, corría 2 horas alrededor de su refugio ecológico cuando de repente ¿no se como?, o ¿de que manera?, empezó a correr en maratones a nivel Amateur y siguió avanzando reservadamente su experiencia. Los maratones de 10 Kilómetros, 21 Kilómetros y 42 Kilómetros fueron acumulándose en su vida y siempre corrió con una filosofía muy aceptable: “Yo soy un corredor recreativo, no corro para ganar”. Es su singular forma de decir: “No es mas importante ganar, sino competir”.
Sus mas de 50 medallas y reconocimientos en todos sus años como corredor pueden avalar todo el esfuerzo que el dio sin esperar ningún beneficio y a mi parecer era un callado agradecimiento a la vida por haberle dado una oportunidad mas que el no desaprovecho.
Fotos con sus amigos de kilómetro y algunos que otros artistas y competidores famosos, fueron sus alicientes para a ir a la siguiente milla. Alguna otra foto con las edecanes de buen ver de los patrocinadores de las carreras eran sus jocosas recompensas.
Antes de irse por una complicación cardiaca, termino de fabricar un closet de madera en la casa de mis Padres y cerca de su hogar estaba organizando una carrera en el Vaso de agua que lo vio reponerse. Atónitos por la noticia del fallecimiento de mi tío, mis familiares quedaron sorprendidos por que siempre estaba de muy buena salud. Todos sus compañeros y compañeras del “Vaso de Carreta”, no dejaron caer los planes de mi tío y siguieron con los preparativos de la carrera, pero ahora en su nombre y como homenaje a sus logros.
Dicha carrera, se celebro el pasado 14 de Octubre (domingo) y fue demasiado hermoso ver cuanta gente participo en el evento, todos conocieron a mi Tio y corrieron por el.
EN SUS MARCAS…
Al fallecimiento de mi Tío, mi Madre me comento que se iba a celebrar una carrera en su honor y a mi se me hizo bastante fácil apuntarme. “Apúntame a la carrera Jefa, ya veras como tu hijo se lleva el primer lugar”, eso salio de mi gran boca la cual se cerro al escuchar los comentarios de mi Madre: “Si, ya sabia que querías participar, no te preocupes, ya tu Tía Josefina (la esposa de mi fallecido tío), te apunto y yo si confió en que completes los 10 kms de la carrera”.
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No cabe duda que llegamos a conocer los logros de las personas cuando pasan de una forma de vivir finita permitida por Dios, a una vida infinita a lado de Él.
Trabajando aquí en Acapulco, encerrado entre acero y concreto para simplemente trabajar sobre reloj, hace que el tiempo pase de una manera muy rápida y silenciosa. El pasado mes de Septiembre el llamado prematuro del cielo le llego a uno de mis tíos mas queridos y sorprendió a todos mis familiares y a otras muchas personas más.
Siendo mi tío Salvador UNO de entre los 16 descendientes de mis Abuelos Maternos, tengo recuerdos muy vagos de el en sus inicios pero demasiado substanciosos como para dejar de mencionarlos. Siempre que llegaba a ver a mi tío desde mi temprana infancia, el singular sinónimo de “Trabajo” lo llevaba tatuado en su alma ya que si no estaba haciendo albañilería, estaba haciendo carpintería o algún trabajo de oficio a fin.
Me gusta recordar la relación que nos encontraba a cada uno de sus sobrinos con amigos de Él de décadas atrás en su adolescencia. “El Pallin” era mi sobrenombre entre otros tantos que tenia para mi parentela. Su forma de hablar y su singular manera de contar las bromas que hacia de chico, me animaron a admirar su forma de ser cada ocasión que iba a la casa de mi familia o algún familiar a hacer trabajos de carpintería.
En el álbum fotográfico del hogar de mis Pa’s, están depositados en dos cajas de galletas, al menos 200 fotos familiares de diferentes tamaños y épocas en las cuales siempre recuerdo a mi tío con Gorra y Bonachón. No fue sino hasta que a mis 17 años, bobeando sin nada que hacer entre tantas fotos, descubrí una de Él saliendo del fondo de un depósito de agua luciendo un torso de proporciones demasiado increíbles para ser ciertas. Sin saber quien era, fui a indagar con mi Madre quien me dio las señas particulares de mi tío para con su ejercicio. Mi Madre comenta que mi Tío desde joven, a pesar de estar escasos de dinero (desde que mis abuelos se casaron), acondicionaba botes con cemento y barras a manera de pesas para hacer ejercicio en sus tiempos libres. Lagartijas, Barras y levantamiento de “Petates” hechos rollo, era lo que mantenía a mi tío en condiciones optimas de salud en su juventud (lo de los Petates no es broma, Él mismo me lo comento en vida).
Después de gozar de increíble vigor, mi tío se refugio en algunas botellas las cuales le apartaron del buena camino de la Salud. Yo ignoro francamente cuanto tiempo duro esto en Él, pero hasta que un malestar corporal le apareció y le llevo al hospital, fue como le hizo ver la vida de otra manera.
El diagnostico alarmante de un Doctor durante su estancia en el hospital por culpa de las botellas fue como hizo reaccionar a mi tío sobre su convalecencia. “O deja de tomar o se Muere” le dijo el Doctor. La oportunidad de tener una ocasión más una vida saludable no la dejo escapar.
Dedicado a olvidar las botellas y agradecido con el cielo por una segunda oportunidad de vida, lo llevo a tener una forma mas dedicada de pensar sobre la existencia y adopto un parque ecológico para sus propósitos de agradecimiento.
Un vaso de agua localizado en la zona de Tlanepantla fue su refugio para renovar su forma de vida ya que adopto los 3.5 kilómetros aproximados de perímetro del Vaso como pista de carrera. Lo acondiciono con arbolitos que el mismo regaba y mucha gente tomo su iniciativa como ejemplo a seguir.
Iniciando tempranamente sus días, corría 2 horas alrededor de su refugio ecológico cuando de repente ¿no se como?, o ¿de que manera?, empezó a correr en maratones a nivel Amateur y siguió avanzando reservadamente su experiencia. Los maratones de 10 Kilómetros, 21 Kilómetros y 42 Kilómetros fueron acumulándose en su vida y siempre corrió con una filosofía muy aceptable: “Yo soy un corredor recreativo, no corro para ganar”. Es su singular forma de decir: “No es mas importante ganar, sino competir”.
Sus mas de 50 medallas y reconocimientos en todos sus años como corredor pueden avalar todo el esfuerzo que el dio sin esperar ningún beneficio y a mi parecer era un callado agradecimiento a la vida por haberle dado una oportunidad mas que el no desaprovecho.
Fotos con sus amigos de kilómetro y algunos que otros artistas y competidores famosos, fueron sus alicientes para a ir a la siguiente milla. Alguna otra foto con las edecanes de buen ver de los patrocinadores de las carreras eran sus jocosas recompensas.
Antes de irse por una complicación cardiaca, termino de fabricar un closet de madera en la casa de mis Padres y cerca de su hogar estaba organizando una carrera en el Vaso de agua que lo vio reponerse. Atónitos por la noticia del fallecimiento de mi tío, mis familiares quedaron sorprendidos por que siempre estaba de muy buena salud. Todos sus compañeros y compañeras del “Vaso de Carreta”, no dejaron caer los planes de mi tío y siguieron con los preparativos de la carrera, pero ahora en su nombre y como homenaje a sus logros.
Dicha carrera, se celebro el pasado 14 de Octubre (domingo) y fue demasiado hermoso ver cuanta gente participo en el evento, todos conocieron a mi Tio y corrieron por el.
EN SUS MARCAS…
Al fallecimiento de mi Tío, mi Madre me comento que se iba a celebrar una carrera en su honor y a mi se me hizo bastante fácil apuntarme. “Apúntame a la carrera Jefa, ya veras como tu hijo se lleva el primer lugar”, eso salio de mi gran boca la cual se cerro al escuchar los comentarios de mi Madre: “Si, ya sabia que querías participar, no te preocupes, ya tu Tía Josefina (la esposa de mi fallecido tío), te apunto y yo si confió en que completes los 10 kms de la carrera”.
Sentí frió aquí en Acapulco y en serio que vi pingüinos. Yo corro bastante rápido los 100 m pero correr 10 K son pruebas de resistencia y no de fuerza.
Ni modo, hice mi plan con anticipación, regule mi dieta y baje tips y videos de Internet para ser el mejor. Llegar de trabajar y salir a correr y a nadar aquí en Acapulco fue lo de 15 días seguidos para no hacer el OSO en la carrera. Aguantar a los obreros por no Tomarme las CAGUAMAS a la hora de la comida fue peor que el cansancio de los días de entrenamiento.
Pero, llego el día.
LISTOS…
Llego el día, el Domingo 14 de Octubre todos llegamos a la pista y bajo mis hombros pude ver a mis enemigos de carrera. Señores viejitos y chaparros, flacos como popotes serian mis contrincantes Pensé: “esto va a ser PAN COMIDO”. A la par de mis palabras, sobre mis hombros y en lo alto, vi una manta de unos 3 x 5 metros en la cual se veía una foto de mi Tío en plena competición en una de sus tantas carreras.
Así entonces, nos asignaron nuestro número. El mió fue el 163, seleccionado por uno de los nietos de mi tío.
FUERA…
Dieron el pitazo de salida, y a correr por mi tío. Correr y correr, (1, 2, 1, 2). De las tres vueltas al circuito de 3.5 kms cada una, pude aguantar con pena apenas la primera. Todos aquellos “Señores viejitos y chaparros, flacos como popotes” los veía pasar como viles Correcaminos mientas yo me sentía un Coyote necesitado de tenis marca ACME.
Ya la segunda vuelta fue mas difícil, intente no sacar los higados y distraer mi descanso con la música que tenia, pero hasta mi JAIPOD iba cansado. Ya en la tercera vuelta, recordé el grito de guerra de mi Tío Salvador “Yo soy un corredor recreativo, no corro para ganar”.
Así entonces, aminore el paso y disfrute lo que desde el inicio tenia que haber hecho. Darle un buen homenaje a mi tío. Me tarde lo que me tenia que tardar junto con un sobrino mió quien no entendía y yo le explicaba el por que la gente se cansa menos en la playa y mas en zonas altas.
Después de 45 minutos infernales de las TRES VUELTAS, llegamos. Deje que mi sobrino pasara para ganarme el mejor lugar de la carrera “EL ULTIMO”.
Metros mas adelante, estaba la repartición de medallas y premios por parte de la organizadora del evento quien con lágrimas en los ojos nos recordaba a mi Tío y su legado. Después paso mi abuelita materna al micrófono quien dio unas palabras de agradecimiento a todos los participantes, familiares y colados por la compañía y el apoyo mostrado.
Ya después yo fui Bien orgulloso a reclamar mi medalla de participación cuando vi que ya se habían acabado. “Chale ÑERO” ni en las dulcerías mas cercanas había monedas de chocolate para tan siquiera colgarme una de esas.
La falta de glucosa que gaste en la carrera, me ocasionaron un rugido en la barriga del tamaño del Vaso en el que corrí. El consuelo de mis Tía Josefina llego al decir: "¿Nos quedamos a la taquiza?". YES “dije”, y me arrime a las mesas de las cuales surgía un olor a carnitas y guisados. Cansado, convaleciente y medio moribundo camine entre la masa de gente, me hice espacio para pasar y disfrutar de un buen taco de calorías junto a mis contrincantes quienes YO MISMO ASEGURABA, estarían mal o peor que mi Joven condición cuando de repente: “KINDER SORPRESA”… estaban baile y baile y chupe y chupe Cervezas algunos corredores amigos de mi tío al ritmo de canciones de LA SONORA SANTANERA que tanto escuchaban juntos.
“Todo por pinche Hocicón me pasa esto” y me bote de la risa.
Y EL GANADOR ES…
Ya de regreso a la casa de mi Tía Josefina y mi Tío Salvador, todos los familiares agradecimos al Rey de reyes por este evento. Mi Tía Josefina me llevo a una recamara y saco una caja que se veía bastante pesada. “TOMA HIJO” menciono, “ESTA MEDALLA SE LA GANO TU TIO EN EL MARATON DE 42K QUE FESTEJO EL SINDICATO DE TRABAJADORES DEL ISSSTE, NO GANASTE, PERO SI TERMINASTE Y TU TIO LE HUBIESE GUSTADO QUE LA CONSERVARAS”.
Ese fue mi regalo y en verdad que todo valió la pena. Gracias Tío.
No tengo fotos de plena competición, la foto mostrada me la tome aquel día en el negocio de mi Hermana Mariana, disfrutando de un buen Café y una buena compañía. Mi tio se muestra en el retrato estampado de la playera que dieron aquel dia.
Nos vemos la semana que viene y ¡Se acabo, Tan Tan, firmale!
sábado, 13 de octubre de 2007
¡¡¡ ESO SI ES VIDA !!!
De niño, visitabamos mucho a una de las Hermanas de mi Padre y a mi Abuelita. Recuerdo que era aburridisimo estar con ellas y no fue asi hasta que descubri unos libritos muy curiosos de un dibujante Argentino el cual es famoso por ser un humorista grafico en su pais muy aparte del legado que dejo a toda America Latina. Libritos de Blanco y Negro que me gustaba iluminar.
Con la boca muy amarga por los insabores de la vida, descubri este poema de este idolo mio de la infancia. Es común que no comprendamos los ¿por qué? de la vida y de alguna manera, estoy deacuerdo con lo que algun dia este Señor publicó.
La vida según Quino.
...Pienso que la forma en que la vida fluye esta mal.
Deberia ser al revés: Uno debería morir primero, para salir de eso de una vez.
Luego, vivir en un asilo de anciano hasta que te saquen cuando ya no eres tan viejo para estar ahí.
Entonces empiezas a trabajar, trabajar por lo menos cuarenta años hasta que eres lo suficientemente joven para disfrutar de tu jubilación.
Luego fiestas, parrandas, drogas, alcohol.
Diversión, amantes, novios, novias, todo, hasta que estas listo para entrar en la secundaria...
Después pasas a la primaria y eres un niño (a) que se la pasa jugando sin responsabilidades de ningún tipo...
Luego pasas a ser en bebé, y vas de nuevo al vientre materno, y ahí pasas los mejores y últimos 9 meses de tu vida flotando en un liquido tibio, hasta que tu vida se apaga en un tremendo orgasmo... ¡¡¡ ESO SI ES VIDA !!!
QUINO
jueves, 4 de octubre de 2007
Golpes del Destino
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¡Hola Lectores!, Tarde pero seguro con la continuación de los relatos. He recibido varios correos de mis amigos de la universidad pidiendo que narre las pinches maldades que nos identificaron como un grupo unido desde el principio de nuestra carrera universitaria. Francamente si voy a hablar de eso, pero no en esta ocasión. El arduo trabajo me dio el tiempo necesario para maquilar esta patética historia en la cual le doy respuesta a mi amiga Princesa la cual coloco como comentario en mi Blog una amarga duda que se que no la deja dormir ni vivir y es sobre mi persona. La cito textualmente “Siempre he tenido una duda Eres Gay?”.
No es una justificación, pero si hay una historia detrás de este mito la cual es la tercera pregunta que me hacen las personas cuando recién me conocen al mismo tiempo que ya me tienen confianza (y sinceramente dejándonos de mamadas, tengo la teoría de que es la primer pregunta, pero por obvias razones de ética moral, solo lo imaginan en ves de preguntar).
Iniciamos
Estaba en sexto de primaria. Desde el segundo hasta el quinto grado siempre saque 6 de conducta por el hecho de que mis travesuras desquiciaban radicalmente a mis profesores quienes trataban de guiarme por el buen camino. “¡Estate quieto Cabezón!” era lo de todos los días. La segregación de mis amiguitos de infancia en 6° grado por una mala conducta y por una maestra a la cual agradezco ese hecho, hizo de mí infante ser un mejor estudiante, bien portado y estudioso a consejos de mi Madre quien en un solo día me metió en la cabeza el factor “Chingoneria”. Desolado porque mi maestra me mando al 6°B y todos mis amigos se quedaron en el 6°A, lleno a mi Madre de coraje y me explico que podía ser yo mejor “Mas Chingón” que mis compañeros y demostrar que estaban equivocados por haberme hecho a un lado.
Fue 6°B el mejor de mis años en la primaria, el nuevo método de enseñanza de mi Profesora Martha me inspiro a entender todo lo que en años anteriores nunca pude. En ese mismo año mi librito de Ciencias Naturales explicaban los trastornos hormonales que un adolescente hombre o mujer sufrían. El pudor que mi maestra tenia la vio obligada a traer a un experto en la materia que a base de ejemplos claros y concisos nos hizo entender (de un solo golpe), desde los aparatos reproductores hasta la metamorfosis que íbamos a tener en pocos meses y no se anduvo con mamaditas sobre abejitas y flores. Por el contrario, mis compañeros del grupo opuesto tuvieron todas estas explicaciones de un cuentito que su maestra les había dibujado y se lo rolaban cual vil revista Playboy en los baños de los hombres. Recuerdo mucho un dibujo con un adolescente lleno de parches en la cara.
La racha de nuevos conocimientos aumentaba mi interés por ser más participativo y devorar las lecturas adelantadamente. Los exámenes y exposiciones se me hacían sencillos y me fui ganando el interés de mi maestra y el sobrenombre de mis maldosos y envidiosos amigos por ser el “Cabeza de Olmeca”. Termine con un gran Ego tras el único diploma por buen aprovechamiento de 6°B de mi carrera en la vida y con 9.9 en la materia de Ciencias Naturales por obvio conocimiento en los temas hormonales (pues si, precoz desde niño).
Todo me parecía excelente en ese momento hasta mis 11 años cuando me salio un pequeño brote en mi nariz. A mi parecer, era una simple roncha, pero un punto blanco que crecía rápidamente me hizo preguntar sobre su origen (recordé el dibujo del adolescente). Mi Mamá, sorprendida me hizo burla sobre mi primer “BARRO” que a mi me emociono en un principio ya que era uno de los augurios del cambio a ser un hombre de voz ronca, espalda ancha y pelos lacayos en ciertas partes que nunca me daba el sol.
Síntomas que no se presentaron en mí a la par de que me salían mas y mas barros en mi cara y se notaban mucho mas por ser de tez blanca. Ya a mis 13 años mi cara tenia un aspecto comparado con El Pedregal de San Ángel y ni para poder rasurar los pelillos de mi escasa barba. Mi ego se empezaba a sentir lastimado ya que mis amigos tenían también este tipo de problema pero de manera mas moderada.
En tercer grado de secundaria después de haber regresado del recreo y de la materia de Educación Física, retornamos a nuestra clase de Química Elemental. Nuestra maestra de nombre Francisca era por todos conocida y no por decirle “Panchita”, sino que se daba el lujo de dar clases con vestidos sin mangas que dejaban a la vista de cualquiera la población de “Peluches que se asomaban de sus axilas” y por tener un cabello igual de tupido como el jugador de basket de una caricatura que sacaba cualquier cosa que se le antojara de su cabeza.
La atención en la clase radicalmente se basaba en este acontecimiento (y no por el amor a la Química). “Panchita”, nos dio la orden de hacer un enorme resumen sobre los inicios de la materia en la sociedad y todo en pleno día de calor a todos mis compañeros de Tercer grado que meramente llegábamos a 65.
Agobiado por el calor extremo, el poco espacio y un resumen de más de 10 páginas en 2 aburridas horas, me hizo dejar a un lado el lápiz HB que me presto una amiga la cual me gustaba mucho. Estire mis pies, los cuales vestían muy a la moda aquellos teniss Barkley del No. 28, con piel blanca y gamuza negra, amortiguados por una válvula de aire en el talón y que compartía con uno de mis hermanos los fines de semana. Me relaje tanto que el único sentimiento de acción inconsciente del cual me pude percatar en mi cuerpo (muy aparte de respirar y cerrar los ojos), era el de estar masticando un chicle motita de sabor menta que otra amiga me había dado.
Dicho chicle lo tome con mi mano derecha y al mismo tiempo que lo sujetaba con mis dientes, lo fui estirando hasta que se formo una tira larga de no mas de 20 centímetros con los extremos chatos por la presión de mis dedos y mi boca. En mi cabeza figuraba una escena de la caricatura de la Familia Robinson que atrapaba siervos con la ayuda de una Baleadora. Así pues, mi boca dejo de oprimir el chicle y termino colgando de mi mando derecha la cual se comenzó a agitar y a revolucionar el chicle sobre el eje de mi brazo, sabiendo que podían verme y el chicle se podía estira mas y mas en el aire por la fuerza centrifuga, pensé: “¡A ver a que afortunado le toca!”.
Los segundos de mi vida parecieron detenerse al soltar el chicle en forma aleatoria sobre el salón de clase. Yo prometía que iba directo al bote de la basura, pero el chicle pretendió llegar más lejos, soñó en volar y no pude evitar que las fantasías de grandeza de mi “Motita” por ser alguien en la vida, me llevaran a mí a transformar la mía.
Cual vil suerte que el chicle se poso en los densos cabellos de “Panchita” quien llevo los brazos a su cabeza por la pequeña presión ejercida y al mismo tiempo que nos enseñaba “Los bigotes de Chewbacca” que pendían de sus sobacos, de su boca salía un sonido de pesadumbre de manera gutural igual al personaje de Star Wars por darse cuenta que lo que tenia enredado era un reverendo Chiclote.
Enseguida, sentí como la sangre bajaba a mis pies y como pude, tome mi lápiz y seguí escribiendo de manera rápida y nerviosa ante el silencio atónito del salón por lo sucedido. “Panchita” salio del salón con dirección al baño me comentan mis fuentes mas acertadas y la Orientadora Vocacional de nuestro grupo fue a visitarnos tras la queja que la maestra le dio.
Singular debate se hizo presente sobre la hora que sobraba por lo acontecido, muchas teorías surgieron de mis amigos quienes aseguraban que había salido volando el chicle del centro del salón, otros que del lado derecho y otros que del lado izquierdo. Mi honestidad solo me hizo comentar entre mis amigos que el chicle había salido del sector en el que estaba, pero que no había visto quien fue.
Nuestra Orientadora Vocacional le dio fin al poco Ego que forme sobre mi persona desde mi 6° grado de primaria al querer escuchar mi explicación. Me conocía muy bien, pero el enojo que tenia sobre una supuesta sublevación estudiantil en vísperas de nuestras entregas de Cartas de Buena Conducta no se vea nada bien.
Señalándome con su dedo índice (no recuerdo de que mano), dijo con voz firme al Jefe de Grupo (yo): “¡A ver tu, El Barroso!”. La Relatividad del Tiempo (de mi cuate Albert Einstein), me hizo una mala jugada al sentir eterno todas las carcajadas que mis 64 compañeros de clase me aventaron por el nuevo apodo. No pude más que sentirme un perro Chihuahua rodeado de San Bernardos durante un buen tiempo.
Llego el fin de semana y le pedí a mi Padre con mucha pena un poco de capital extra para algunas cremas o jabones de una marca muy famosa llamada Clearasil que ayudaban a atacar el problema. Cremas, Jabones y tratamientos naturistas fueron mis compañeros cutáneos para atenuar mi problema tras el apodo nuevo de mis allegados estudiantiles.
Las conjeturas de muchos de mis amigos, señalaban que me tenía que fabricar con mis propias manos una especie de abrigo, pero de hechura Soviética, es decir de origen Ruso. Los mitos urbanos me mandaban en direcciones extrañas a pedirle a algún ser de sexo opuesto que me rentara su cuarto para poder vaciar las hormonas que mi cuerpo acumulaba. Puras conjeturas de mitos urbanos que desde el principio sabia que no funcionaban.
Padecí con el mismo problema cutáneo durante un tiempo considerable hasta que otro dolor de adolescencia se tuvo que presentar para mitigar el dolor epidérmico. Dicho remedio llego hasta mis 17 años cuando tras una decepción amorosa con mi primera novia oficial en la Vocacional, me llevo a refugiarme al santuario del cual practico su religión con mucho fervor por los beneficios que me ha dado: “El Gym”.
Llegue con mucha curiosidad y con mucha pena hacia los ejercicios que mi Instructor me daba (ya que siempre fui un torpe para los deportes), y los cuales atormentaban a mis pobres músculos. Tras 2 o 3 meses de acondicionamiento, me prepararon para pesos más grandes y sin darme cuenta, mis problemas cutáneos fueron desapareciendo a solo ser moderados como la gente normal y así al mismo tiempo que algunos nuevos músculos salían de mi cuerpo a saludar.
Un consejo de mi Padre “Como te ven te tratan” que me dio cuando en alguna ocasión me vio salir de mezclilla a un trabajo provisional, termino de formar mis costumbres.
El ejercicio que equilibrar mis problema cutáneo junto con la buena costumbre que mi Padre me enseña de saber vestir humilde y no vestir de manera lujosa es lo que hace que la gente piense que soy un Chotolón, Mariposón o Puto (pa’ terminar pronto).
Mi Madre quien también contribuye al cambio, me pidió hacerme rayos a los 21 años cuando me fui a vivir solo a la Ciudad de México. Sinceramente puede que mis rayos de Cacharpo de camionero ya no estén a la moda, pero si disimulan muy bien las canas.
Estos son los factores pasados que me han formado hasta ahora y me da pena decir que es más exitoso con el sector femenino de mayor edad que aquel sector que ronda por mi edad.
Y pa’ pronto, como dice mi Hermano Gus, “¿Quien sabe de modas Italianas en este México?”
Sin mas por el momento, me despido mencionando que “Paquita”, me dio su perdón absoluto cuando ya le fui a confesar que yo fui el autor titular del arma homicida de su tupida melena. Me dio a entender lo “Cabroncito” que era por decirle después de que ya habíamos salido de la secundaria, pero entendió mi postura y me confeso que aun así no hubiera tomado represalias por motivo de las “Cartas de Buena Conducta”. Me despedí de ella sintiéndome muy “mierda” por ver todo el cabello que se tuvo que cortar y nunca la vi de nuevo.
Me retiro y nos vemos próximamente con las narraciones que tanto piden y les pido a mis admiradoras que dejen de mandar “tangas” en tributo a cuentos pasados y esperados. No quiero que me cancelen el Blog por indecencia.
P.D. Gracias Wera por salir a mi defensa
No es una justificación, pero si hay una historia detrás de este mito la cual es la tercera pregunta que me hacen las personas cuando recién me conocen al mismo tiempo que ya me tienen confianza (y sinceramente dejándonos de mamadas, tengo la teoría de que es la primer pregunta, pero por obvias razones de ética moral, solo lo imaginan en ves de preguntar).
Iniciamos
Estaba en sexto de primaria. Desde el segundo hasta el quinto grado siempre saque 6 de conducta por el hecho de que mis travesuras desquiciaban radicalmente a mis profesores quienes trataban de guiarme por el buen camino. “¡Estate quieto Cabezón!” era lo de todos los días. La segregación de mis amiguitos de infancia en 6° grado por una mala conducta y por una maestra a la cual agradezco ese hecho, hizo de mí infante ser un mejor estudiante, bien portado y estudioso a consejos de mi Madre quien en un solo día me metió en la cabeza el factor “Chingoneria”. Desolado porque mi maestra me mando al 6°B y todos mis amigos se quedaron en el 6°A, lleno a mi Madre de coraje y me explico que podía ser yo mejor “Mas Chingón” que mis compañeros y demostrar que estaban equivocados por haberme hecho a un lado.
Fue 6°B el mejor de mis años en la primaria, el nuevo método de enseñanza de mi Profesora Martha me inspiro a entender todo lo que en años anteriores nunca pude. En ese mismo año mi librito de Ciencias Naturales explicaban los trastornos hormonales que un adolescente hombre o mujer sufrían. El pudor que mi maestra tenia la vio obligada a traer a un experto en la materia que a base de ejemplos claros y concisos nos hizo entender (de un solo golpe), desde los aparatos reproductores hasta la metamorfosis que íbamos a tener en pocos meses y no se anduvo con mamaditas sobre abejitas y flores. Por el contrario, mis compañeros del grupo opuesto tuvieron todas estas explicaciones de un cuentito que su maestra les había dibujado y se lo rolaban cual vil revista Playboy en los baños de los hombres. Recuerdo mucho un dibujo con un adolescente lleno de parches en la cara.
La racha de nuevos conocimientos aumentaba mi interés por ser más participativo y devorar las lecturas adelantadamente. Los exámenes y exposiciones se me hacían sencillos y me fui ganando el interés de mi maestra y el sobrenombre de mis maldosos y envidiosos amigos por ser el “Cabeza de Olmeca”. Termine con un gran Ego tras el único diploma por buen aprovechamiento de 6°B de mi carrera en la vida y con 9.9 en la materia de Ciencias Naturales por obvio conocimiento en los temas hormonales (pues si, precoz desde niño).
Todo me parecía excelente en ese momento hasta mis 11 años cuando me salio un pequeño brote en mi nariz. A mi parecer, era una simple roncha, pero un punto blanco que crecía rápidamente me hizo preguntar sobre su origen (recordé el dibujo del adolescente). Mi Mamá, sorprendida me hizo burla sobre mi primer “BARRO” que a mi me emociono en un principio ya que era uno de los augurios del cambio a ser un hombre de voz ronca, espalda ancha y pelos lacayos en ciertas partes que nunca me daba el sol.
Síntomas que no se presentaron en mí a la par de que me salían mas y mas barros en mi cara y se notaban mucho mas por ser de tez blanca. Ya a mis 13 años mi cara tenia un aspecto comparado con El Pedregal de San Ángel y ni para poder rasurar los pelillos de mi escasa barba. Mi ego se empezaba a sentir lastimado ya que mis amigos tenían también este tipo de problema pero de manera mas moderada.
En tercer grado de secundaria después de haber regresado del recreo y de la materia de Educación Física, retornamos a nuestra clase de Química Elemental. Nuestra maestra de nombre Francisca era por todos conocida y no por decirle “Panchita”, sino que se daba el lujo de dar clases con vestidos sin mangas que dejaban a la vista de cualquiera la población de “Peluches que se asomaban de sus axilas” y por tener un cabello igual de tupido como el jugador de basket de una caricatura que sacaba cualquier cosa que se le antojara de su cabeza.
La atención en la clase radicalmente se basaba en este acontecimiento (y no por el amor a la Química). “Panchita”, nos dio la orden de hacer un enorme resumen sobre los inicios de la materia en la sociedad y todo en pleno día de calor a todos mis compañeros de Tercer grado que meramente llegábamos a 65.
Agobiado por el calor extremo, el poco espacio y un resumen de más de 10 páginas en 2 aburridas horas, me hizo dejar a un lado el lápiz HB que me presto una amiga la cual me gustaba mucho. Estire mis pies, los cuales vestían muy a la moda aquellos teniss Barkley del No. 28, con piel blanca y gamuza negra, amortiguados por una válvula de aire en el talón y que compartía con uno de mis hermanos los fines de semana. Me relaje tanto que el único sentimiento de acción inconsciente del cual me pude percatar en mi cuerpo (muy aparte de respirar y cerrar los ojos), era el de estar masticando un chicle motita de sabor menta que otra amiga me había dado.
Dicho chicle lo tome con mi mano derecha y al mismo tiempo que lo sujetaba con mis dientes, lo fui estirando hasta que se formo una tira larga de no mas de 20 centímetros con los extremos chatos por la presión de mis dedos y mi boca. En mi cabeza figuraba una escena de la caricatura de la Familia Robinson que atrapaba siervos con la ayuda de una Baleadora. Así pues, mi boca dejo de oprimir el chicle y termino colgando de mi mando derecha la cual se comenzó a agitar y a revolucionar el chicle sobre el eje de mi brazo, sabiendo que podían verme y el chicle se podía estira mas y mas en el aire por la fuerza centrifuga, pensé: “¡A ver a que afortunado le toca!”.
Los segundos de mi vida parecieron detenerse al soltar el chicle en forma aleatoria sobre el salón de clase. Yo prometía que iba directo al bote de la basura, pero el chicle pretendió llegar más lejos, soñó en volar y no pude evitar que las fantasías de grandeza de mi “Motita” por ser alguien en la vida, me llevaran a mí a transformar la mía.
Cual vil suerte que el chicle se poso en los densos cabellos de “Panchita” quien llevo los brazos a su cabeza por la pequeña presión ejercida y al mismo tiempo que nos enseñaba “Los bigotes de Chewbacca” que pendían de sus sobacos, de su boca salía un sonido de pesadumbre de manera gutural igual al personaje de Star Wars por darse cuenta que lo que tenia enredado era un reverendo Chiclote.
Enseguida, sentí como la sangre bajaba a mis pies y como pude, tome mi lápiz y seguí escribiendo de manera rápida y nerviosa ante el silencio atónito del salón por lo sucedido. “Panchita” salio del salón con dirección al baño me comentan mis fuentes mas acertadas y la Orientadora Vocacional de nuestro grupo fue a visitarnos tras la queja que la maestra le dio.
Singular debate se hizo presente sobre la hora que sobraba por lo acontecido, muchas teorías surgieron de mis amigos quienes aseguraban que había salido volando el chicle del centro del salón, otros que del lado derecho y otros que del lado izquierdo. Mi honestidad solo me hizo comentar entre mis amigos que el chicle había salido del sector en el que estaba, pero que no había visto quien fue.
Nuestra Orientadora Vocacional le dio fin al poco Ego que forme sobre mi persona desde mi 6° grado de primaria al querer escuchar mi explicación. Me conocía muy bien, pero el enojo que tenia sobre una supuesta sublevación estudiantil en vísperas de nuestras entregas de Cartas de Buena Conducta no se vea nada bien.
Señalándome con su dedo índice (no recuerdo de que mano), dijo con voz firme al Jefe de Grupo (yo): “¡A ver tu, El Barroso!”. La Relatividad del Tiempo (de mi cuate Albert Einstein), me hizo una mala jugada al sentir eterno todas las carcajadas que mis 64 compañeros de clase me aventaron por el nuevo apodo. No pude más que sentirme un perro Chihuahua rodeado de San Bernardos durante un buen tiempo.
Llego el fin de semana y le pedí a mi Padre con mucha pena un poco de capital extra para algunas cremas o jabones de una marca muy famosa llamada Clearasil que ayudaban a atacar el problema. Cremas, Jabones y tratamientos naturistas fueron mis compañeros cutáneos para atenuar mi problema tras el apodo nuevo de mis allegados estudiantiles.
Las conjeturas de muchos de mis amigos, señalaban que me tenía que fabricar con mis propias manos una especie de abrigo, pero de hechura Soviética, es decir de origen Ruso. Los mitos urbanos me mandaban en direcciones extrañas a pedirle a algún ser de sexo opuesto que me rentara su cuarto para poder vaciar las hormonas que mi cuerpo acumulaba. Puras conjeturas de mitos urbanos que desde el principio sabia que no funcionaban.
Padecí con el mismo problema cutáneo durante un tiempo considerable hasta que otro dolor de adolescencia se tuvo que presentar para mitigar el dolor epidérmico. Dicho remedio llego hasta mis 17 años cuando tras una decepción amorosa con mi primera novia oficial en la Vocacional, me llevo a refugiarme al santuario del cual practico su religión con mucho fervor por los beneficios que me ha dado: “El Gym”.
Llegue con mucha curiosidad y con mucha pena hacia los ejercicios que mi Instructor me daba (ya que siempre fui un torpe para los deportes), y los cuales atormentaban a mis pobres músculos. Tras 2 o 3 meses de acondicionamiento, me prepararon para pesos más grandes y sin darme cuenta, mis problemas cutáneos fueron desapareciendo a solo ser moderados como la gente normal y así al mismo tiempo que algunos nuevos músculos salían de mi cuerpo a saludar.
Un consejo de mi Padre “Como te ven te tratan” que me dio cuando en alguna ocasión me vio salir de mezclilla a un trabajo provisional, termino de formar mis costumbres.
El ejercicio que equilibrar mis problema cutáneo junto con la buena costumbre que mi Padre me enseña de saber vestir humilde y no vestir de manera lujosa es lo que hace que la gente piense que soy un Chotolón, Mariposón o Puto (pa’ terminar pronto).
Mi Madre quien también contribuye al cambio, me pidió hacerme rayos a los 21 años cuando me fui a vivir solo a la Ciudad de México. Sinceramente puede que mis rayos de Cacharpo de camionero ya no estén a la moda, pero si disimulan muy bien las canas.
Estos son los factores pasados que me han formado hasta ahora y me da pena decir que es más exitoso con el sector femenino de mayor edad que aquel sector que ronda por mi edad.
Y pa’ pronto, como dice mi Hermano Gus, “¿Quien sabe de modas Italianas en este México?”
Sin mas por el momento, me despido mencionando que “Paquita”, me dio su perdón absoluto cuando ya le fui a confesar que yo fui el autor titular del arma homicida de su tupida melena. Me dio a entender lo “Cabroncito” que era por decirle después de que ya habíamos salido de la secundaria, pero entendió mi postura y me confeso que aun así no hubiera tomado represalias por motivo de las “Cartas de Buena Conducta”. Me despedí de ella sintiéndome muy “mierda” por ver todo el cabello que se tuvo que cortar y nunca la vi de nuevo.
Me retiro y nos vemos próximamente con las narraciones que tanto piden y les pido a mis admiradoras que dejen de mandar “tangas” en tributo a cuentos pasados y esperados. No quiero que me cancelen el Blog por indecencia.
P.D. Gracias Wera por salir a mi defensa
lunes, 1 de octubre de 2007
Inspirandose
¡Hola MASTERS de la Web! siento mucho hacerlos esperar, pero creanme que sigo trabajando en el nuevo articulo de esta quincena, me he dado cuenta que mi redaccion esta un poco descompuesta (para la chingada para terminar pronto), y necesito afinar esos detalles.
Mientras los dejo con las imagenes de los paisajes y espacios que me ayudan a meditar y crear nuevos horizontes en mi mente al mismo tiempo que se recrea el goce de la inspiracion.
Con un poco de Peyote (claro esta para abrir nuevamente la ventana al pasado).
Pd. Como podran ver, mis asistentes edecanes sufren los efectos de dicho inspirador alucinogeno trascendente de estaciones recorridas.
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